Se calcula que en los países occidentales, la alergia alimentaria afecta a un 8% de los niños menores de 4 años de edad y a cerca del 2% de la población adulta. Esta prevalencia aumenta, si consideramos pacientes con alergia alimentaria asociada a alergia respiratoria a pólenes, donde alrededor del 60% de los pacientes pueden tener síntomas secundarios a la ingesta de alimentos asociados.

Hasta hace algunos años el único tratamiento disponible para tratar la alergia a los alimentos era la dieta de exclusión o evitación total del alimento. El problema radica en que el paciente alérgico puede exponerse de forma accidental al mismo y sufrir una reacción grave, lo que supone una importante carga psicológica, y económica y obliga al paciente a llevar medicación de emergencia para tratar las posibles reacciones.

Esta terapia activa, consiste en administrar cantidades progresivamente crecientes del alimento (o fracciones del mismo) al que el paciente es alérgico, comenzando por pequeñas dosis, durante un periodo variable de tiempo, con el fin de modular la respuesta inmunitaria para inducir desensibilización y la tolerancia permanente a dichos alimentos, y alcanza una tasa de éxito variable muy cercana al 80%.

Pueden existir "alimentos ocultos", es decir fuentes de alérgenos frente a los cuales se es alérgico y que pueden pasar inadvertidos al estar enmascarados o no contemplados en la etiqueta, sobre todo en los platos preparados.

Desde la década de los 90 se está investigando e implantando lo que se conoce como tratamiento activo para la alergia a los alimentos o inmunoterapia con alimentos.

La inmunoterapia consiste en aplicar concentraciones crecientes de proteínas alergénicas, de tal manera que el organismo va ‘acostumbrándose’ a dichas proteínas y las tolera.

La inmunoterapia oral con alimentos o “desensibilización oral”, o inducción de tolerancia oral con alimentos, es una terapia que consiste en “agotar al sistema inmune ”, en un entorno controlado, por si se producen reacciones. Dicha terapia consiste en administrar cantidades progresivamente crecientes del alimento al que son alérgicos, durante varios días hasta que se logra la tolerancia.

En los protocolos de inmunoterapia con leche y huevo que solemos realizar los grupos españoles, el objetivo es que los pacientes toleren al menos la cantidad de una ración normal para su edad, o sea un vaso de leche o un huevo entero.

Es muy importante tanto la evaluación inicial y el seguimiento de los pacientes a la hora de aplicar los protocolos de desensibilización a alimentos, así como recalcar de manera especial y determinante la colaboración de los padres a la hora de la realización de los mismos, factor este que sin su aportación sería irremediablemente imposible la práctica de la misma.

Pretendemos con la puesta en marcha de este tipo de unidad, brindar a los niños con alergia a leche o huevo, la oportunidad de superar la misma, con el consiguiente beneficio en la calidad de vida que le permita la tolerancia de dichos alimentos.

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