Evitar que se corrompan las heridas
Una buena desinfección es el mejor modo de mantener limpio un corte y evitar posibles complicaciones posteriores.
Una herida es una solución de continuidad de la piel. Una herida infectada es una vía por la que colonizan gérmenes patógenos. La infección se manifiesta por cambios evidentes en el aspecto de la herida como son calor local, enrojecimiento, inflamación y dolor. Hay varios tipos de infección en estos casos. Por una parte están las que afectan a heridas cutáneas superficiales que sólo dañan la piel y el tejido celular subcutáneo. Generalmente son menos graves y mas fáciles de curar con medidas locales, como la limpieza y aplicación de antisépticos. Por otra parte están las heridas cutáneas profundas, que afectan al tejido celular subcutáneo, fascias y músculos. Estas heridas son más importantes porque ofrecen más superficie expuesta a la contaminación, y son más difíciles de tratar y limpiar porque su manipulación es dolorosa. Ocasionalmente, precisan curas bajo anestesia. Su contaminación es además de más fácil, más grave y puede extenderse por el tejido celular subcutáneo y por el tejido linfático originando celulitis y linfangitis, que precisan de tratamientos más complejos o incluso de hospitalización. Hay también unas heridas denominadas abscesos de tejidos blandos, que son colecciones de pus en el tejido celular subcutáneo en las proximidades de una herida. Son acumulo de leucocitos, que intentan defender al organismo de la infección fagocitando a los agentes patógenos, es decir, a los gérmenes. La infección se puede determinar por la agresividad o patogenicidad y número de microbios, las defensas del paciente o los cuidados de la herida. La influencia de estos tres agentes determinantes es fácilmente explicable. Los microbios más patógenos originarán más infección y si su número aumenta también aumentara ésta y las molestias. Si el paciente esta debilitado por otras causas, los gérmenes colonizarán mas fácilmente, los leucocitos no tendrán facilidad para responder y fagocitar a los microbios, y la infección aumentará.

Quizás uno de los aspectos más importantes para el control de la infección son los cuidados de la herida, y aquí es donde se puede actuar para minimizar las consecuencias patológicas de la infección Hay un tratamiento que se debe seguir para limpiar el corte y facilitar su cura. Potencialmente, todos se pueden infectar y producir cuadros que pueden llegar a ser extremadamente graves, como una gangrena gaseosa o una fascitis necretizante. Por eso se debe lavar la herida con agua y jabón, aplicar un producto antiséptico tópico, como ‘Betadine’ o similar y aplicar un aposito limpio, a ser posible estéril. Es muy importante recordar cómo y dónde se produjo la herida, porque cada circunstancia se acompaña de modo preferente de unos patógenos específicos y concretos y facilita la aplicación del tratamiento antibiótico específico antes de obtener los resultados dcultivos bacteriológicos, es decir, facilita la aplicación de un tratamiento empírico correcto. Joseph Lister hizo una de las mayores contribuciones a la medicina. Demostró que la antisepsia podía prevenir la infección y , como consecuencia, las cirugías mutilantes que se realizaban como tratamiento de la misma. En 1871 Lister comenzó a utilizar pulverizaciones de ácido carbónico para reducir la contaminación de la atmósfera en las salas de quirófano. Los principios antisépticos de Lister o método Listeriano fueron rechazados en sus principios por muchos cirujanos, pero después fueron siendo adoptados de forma gradual al demostrarse su eficacia.  Qué hacer cuando se infecta la herida El primer punto importante es la limpieza. Se debe usar jabón y agua para quitar microbios y disminuir la posibilidad de una infección. Utilizar agua estéril sería aún mejor. El segundo punto sería la desbridación, para limpiar y quitar objetos, tierra o tejidos muertos de la herida abierta. Los médicos pueden drenar la herida para limpiar el pus.Por último habría que cerrar la herida y a veces se pueden necesitar puntos, grapas, u otros tratamientos. Las puntadas pueden ser necesarias si la herida está en un área que se mueve mucho, además evitan que la herida se infecte. El médico puede suministrar también medicamentos antibióticos o vacunas para evitar más infecciones. Estos son necesarios generalmente si la herida tiene un riesgo alto de infección.

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