SAL

- Bajo contenido en sal:

- Muy bajo contenido en sal:

- Sin sal:

La sal de mesa está hecha de sodio y cloruro, el sodio a pesar de ser un nutriente esencial, se necesita en cantidades muy moderadas y por regla general el consumo del mismo es excesivo (70 % se consume a través de los alimentos y no de la sal como tal). Esto se debe a que muchos alimentos procesados (precocinados, salsas, conservas…) tienen una alta cantidad de sodio, aun cuando su sabor no es “salado”, y aparte, cuando se añade sal a los alimentos añadimos más sodio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de sal de menos de 5 g/día (<2000 mg de sodio/día).

Las palabras “sal” y “sodio” a menudo se usan como sinónimos apareciendo la sal como “sodio” en el etiquetado nutricional. Con la entrada en vigor de una nueva normativa que regula del etiquetado, el Reglamento (UE) 1169/2011, se prohíbe la utilización de la palabra “sodio” por ser poco clara y se debe de poner “sal”.

El sodio siempre ha estado relacionado con la presión arterial alta, por eso, comer menos sodio a menudo nos puede ayudar a bajar la presión arterial, y al mismo tiempo, puede reducir el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Por este motivo, es muy importante que aquellas personas que padezcan hipertensión o problemas cardiovasculares, se fijen en este componente en el etiquetado y escojan aquellos alimentos con menor contenido de sodio, sobretodo, en aquellos que suelen tener altas cantidades, como cereales, galletas saladas, salsas, vegetales enlatados, y comparar entre distintas marcas y tipos y escoger los de menor contenido.

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