El pie del niño tiene unas características propias que lo hacen más sensible, y puede  sufrir alteraciones biomecánicas que le acompañarán durante toda la vida adulta. Una manera incorrecta de caminar puede conllevar mala osificación y dañar su aparato locomotor.

Detectando precozmente estas alteraciones podremos corregir y conseguir el equilibrio biomecánico con más posibilidades de éxito, porque en estas edades los huesos, ligamentos y músculos están en fase de maduración.

Hay que enseñar a los niños a cuidar la higiene del pie, incluido consejos para elegir un calzado adecuado que no favorezca la aparición de patologías podales.

Es realmente importante mantener un seguimiento de la evolución de la pisada de los niños porque detectar una patología a tiempo puede marcar la diferencia entre aplicar un tratamiento para solucionar de raíz ese problema o no. Si se realiza el diagnóstico y tratamiento adecuado de forma precoz, la mayor parte de problemas en los pies y la marcha pueden solucionarse mediante tratamientos sencillos: ejercicios adaptados, plantillas personalizadas y férulas, entre otros.

Aunque no se detecte ninguna anomalía en la marcha del niño es importante realizar un estudio biomecánico de base. Los pies de los niños son muy elásticos y quizá en un primer momento no refieren ningún dolor, pero es mejor asegurarnos realizando revisiones periódicas.

Las problemas más habituales que encontramos en pacientes infantiles son:
-Pies planos.
-Pies valgos.
-Mala posición de los dedos.
-Verrugas plantares (Papilomas).
-Enfermedad de Sever (dolor en el talón).
-Disminución de la estabilidad.
-Caminar “de puntillas”.

Patricia Río Rodríguez
María Jesús Pérez Amor

Podólogas

podologia pediatrica

foto K Michalak

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