Dr Medardo La gripe es una enfermedad respiratoria aguda causada por un virus, que afecta a las vías respiratorias superiores, inferiores o a ambas, y que con mucha frecuencia se acompaña de síntomas generales como fiebre, cefalea, mialgias (dolores musculares) y debilidad. La causa única y exclusiva de la gripe es el virus de la familia de los orthomyxovirus. Entre esta familia se distinguen los tipos A, B y C, diferenciados por las características antigénicas de las nucleoproteínas que los componen. El virus A es el más estudiado, ya que la mayor parte de las epidemias son producidas por este tipo. Los brotes de gripe ocurren, prácticamente, todos los años, aunque su extensión y gravedad dependen de muchos factores — algunos propios del virus, otros de la situación ambiental—, produciéndose epidemias y pandemias cada diez o quince años. Los aerosoles que se producen por los estornudos de los enfermos infestados son los principales responsables de la transmisión de los virus de la gripe a las personas susceptibles. Esta enfermedad casi siempre tiene un comienzo brusco, con síntomas generales como son la cefalea, fiebre, escalofríos, mialgias y malestar general, acompañados de manifestaciones respiratorias, especialmente tos y dolor de garganta. En muchos casos, el inicio es tan brusco que los enfermos recuerdan el momento exacto en que comenzó la enfermedad. La temperatura corporal se eleva rápidamente en las primeras veinticuatro horas con tiritona (escalofríos y temblores) y desciende en los días sucesivos. Salvo complicaciones, la temperatura tarda una semana en recuperar la normalidad. La cefalea es un síntoma muy molesto que puede ser universal (toda la cabeza) o frontal, al igual que las mialgias que impiden, incluso, los movimientos normales. Después de pasados los síntomas generales, se hacen más acusados la tos y el dolor de garganta, y este último puede durar toda la enfermedad. El picor ocular, el lagrimeo y la fotofobia son síntomas oculares muy frecuentes, casi siempre ocasionados por la congestión nasal. Después de un cuadro gripal pueden persistir síntomas como debilidad o laxitud (astenia postgripal), sobre todo en los ancianos. La gripe puede tener complicaciones, tanto primarias —causadas por el mismo virus— como secundarias —causadas por infecciones bacterianas oportunistas que pueden causar el ingreso hospitalario—. La más frecuente de todas es la neumonía, sobre todo en el anciano con patologías respiratorias previas. En el niño puede producirse un cuadro de obstrucción laríngea conocido como ‘crup laríngeo’, que suele ser muy grave. También puede causar complicaciones neurológicas como encefalitis (inflamación del cerebro), mielitis transversa (inflamación de la médula espinal) o polineuroradiculitis o síndrome de Guillain Barre (manifestaciones de nervios periféricos con parálisis de las extremidades). Además en ancianos, inmunodeprimidos, asmáticos o enfermos con patología respiratoria previa, podrían aparecer complicaciones como el deterioro de la función renal, respiratoria o cardiovascular, con graves consecuencias. El tratamiento de la gripe es sintomático y se basa en medidas para bajar la fiebre, aliviar las mialgias, la congestión nasal y la tos. También se procura una buena hidratación, bebiendo mucha agua, y el reposo físico. En casos complicados se pueden usar antivirales como la amantadina y la rimatadina, tratamientos costosos a utilizar solo en casos estrictamente necesarios y con indicación médica especializada. La vacunación, la mejor manera de afrontar la gripe La mejor medida de salud en el tratamiento de la gripe es la profilaxis de esta con la vacunación de todos los grupos de riesgo. Esta vacuna se prepara para los virus A y B solamente, ya que son los más frecuentes con los sueros de los enfermos de la epidemia anterior. De esta manera, se evita que las vacunas anteriores queden obsoletas por los cambios fisiológicos propios del virus de la gripe, consiguiendo una efectividad de entre un 50 y un 80 por ciento. Época de precauciones En nuestro país se realiza anualmente esta campaña de vacunación —masiva y gratuita—, siendo los casos de gripe cada vez menores porque es mayor el número de personas que se vacunan durante esta etapa

 

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