La mitad de los casos de Alzheimer en todo el mundo están asociados a siete factores de riesgo que podrían prevenirse: tabaco, sedentarismo, escasa actividad mental, hipertensión, diabetes, obesidad y depresión. Según una revisión de estudios publicada en 'Lancet Neurology', reducir esta lista en torno a un 25% podría evitar unos tres millones de afectados.
Los resultados que se desprenden de este trabajo "sugieren que simples cambios en el estilo de vida, tales como dejar de fumar y practicar más deporte, podrían tener un tremendo impacto en la prevención del Alzheimer y otras demencias", afirma Deborah Barnes, principal autora de este documento y profesora de Psiquiatría en la Universidad de California.
A pesar de tratarse de una revisión a gran escala, los autores reconocen que sus conclusiones están basadas en la asunción de una relación causal entre cada factor de riesgo y la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, "habría que confirmar si esta asunción es correcta".

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Jacques Selmés, secretario de la Fundación Alzheimer España (FAE) y ex presidente de Alzheimer Europe, lo explica así: "Hay muchas publicaciones en revistas científicas sobre estos y otros factores de riesgo. Unos confirman la asociación con el Alzheimer y otros no encuentran significación estadística. Por esta razón, para aclarar este asunto, en 2010, la Agencia Nacional de Salud de EEUU hizo un análisis retrospectivo de unos 2.000 trabajos. Al final, concluyeron que no había evidencia científica certera para determinar los factores de riesgo de esta enfermedad neurodegenerativa".
En este punto, reflexiona el especialista, "¿vale la pena desarrollar una estrategia de prevención teniendo en cuenta información que aún no tiene base científica?".
Si bien no se conoce exactamente las causas que producen el Alzheimer, si se pueden tomar medidas de precaución que, aunque no son del todo fiables, pueden ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer.
"Mantén la mente en acción para prevenir el Alzheimer."


Hábitos para prevenir el Alzheimer
•    tabaco: Evita fumar. Estudios realizados en Estocolmo indicaron una relación directa entre la enfermedad y los componentes del cigarrillo.
•    sedentarismo:"Por lo menos camina media hora al día para que el cuerpo combata atrofias cerebrales y musculares."
•    escasa actividad mental: Mantén la mente en acción para prevenir el Alzheimer. Mientras la persona tenga estimulación cognitiva, como hacer crucigramas, dibujar y leer, el cerebro estará en funcionamiento...
•    Se recomienda leer con frecuencia, ver documentales y películas que permitan la reflexión
•    hipertensión: Mantener una presión arterial normal. La hipertensión arterial es otra enfermedad a la que se debe poner mucha atención ya que si por sí misma es perjudicial. Estudios indican que ésta viene asociada al Alzheimer.
•    diabetes:Si padeces de diabetes, es necesario seguir un tratamiento y mantenerte estable
•     obesidad :La obesidad tiene que controlarse, por esto y por muchas otras razones.
•    . depresión: Evitar el aislamiento. Por más que se quiera ser un ermitaño, trata de unirte a la familia o inscribirte en algún grupo que te permita tener contacto con las personas. .

Por último, si un familiar anciano sufrió la pérdida de un ser querido cercano, como su pareja, haz todo lo posible por sacarlo de su depresión ya que esto puede desencadenar una incubación de la enfermedad de Alzheimer.


Consejos dietéticos y farmacológicos
Aunque no existe una forma comprobada de prevenir el mal de Alzheimer, existen algunas prácticas que vale la pena incorporar en la rutina diaria, particularmente si usted tiene antecedentes familiares de demencia. Hable con el médico acerca de cualquiera de estas propuestas, especialmente aquellas que implican tomar medicamentos o suplementos.
•    Consumir una dieta baja en grasa.
•    Consumir pescado de agua fría (como atún, salmón y caballa) rico en ácidos grasos omega-3, al menos dos a tres veces a la semana. De acuerdo con estudios realizados, la ingesta semanal de ácidos grasos polinsaturados mejora el funcionamiento del cerebro. Los pescados azules y los vegetales como el maíz, soja, girasol y nueces son ricos en este componente.
•    Reducir la ingesta de ácido linoleico que se encuentra en las margarinas, la mantequilla y los productos lácteos.
•    Incrementar los antioxidantes, como los carotenoides, la vitamina E y la vitamina C, consumiendo muchas frutas y verduras de color oscuro. Las vitaminas E y B son importantes para la prevención del Alzheimer. Al comer alimentos como granos, levadura y carnes, es posible que ayude a que las células del nervio del hipocampo -el cual trabaja en la memoria y el aprendizaje- no se dañen..
•    Pensar en tomar antinflamatorios no esteroides (AINES), como ibuprofeno (Advil, Motrin), sulindaco (Clinoril) o indometacina (Indocin). Las drogas estatinas, un tipo de medicamento normalmente usado para el colesterol alto, pueden ayudar a disminuir el riesgo del mal de Alzheimer. Sin embargo, hable con el médico acerca de los pros y contras de la utilización de estos medicamentos para la prevención.
Además, se están haciendo las primeras pruebas de una vacuna contra el mal de Alzheimer.

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