virus papiloma humano

El virus del papiloma humano (VPH), una causa de pluripatología en dermatología.
El VPH es un agente causal de multitud de patologías, sobre todo a nivel de la piel y de las mucosas. La mayoría de las lesiones que produce son verrugas víricas, que se manifiestan en cualquier lugar del cuerpo y son más frecuentes en las manos, las plantas de los pies o la zona genital, donde se conocen como condilomas acuminados.
Al oir infección por VPH la gente asocia rápidamente el contagio a la vía de transmisión sexual, pero muchas otras vías son posibles. El mero contacto de la piel con una superficie que esté contaminada por el virus, sobre todo si existe una mínima alteración en la integridad cutánea a dicho nivel, causa la entrada del virus. Esto puede suceder con relativa facilidad, por ejemplo, al pisar el suelo en vestuarios de piscinas o gimnasios donde previamente pisó una persona que tenía una verruga.
Las manos también resultan víctimas fáciles para el contagio, al manipular objetos contaminados por el virus, y que además ayudan a su diseminación al tocar otras partes del cuerpo.

El VPH tiene varias peculiaridades, que vamos a describir de manera resumida:
1. La mayoría de la gente que contacta con el virus es capaz de eliminarlo. Sin embargo, cuando el virus entra en contacto con una célula y llega a infectarla, puede quedarse dormido en su genoma durante años. Así una persona puede empezar a manifestar verrugas cuando comienza a recibir fármacos inmunosupresores para evitar el rechazo de un trasplante o para el tratamiento de una enfermedad autoinmune, o si adquiere la infección por VIH.
Existen diferencias entre las personas en cuanto a la capacidad para eliminar el virus. Por ejemplo, la gente dermatitis atópica presentan verrugas más comunmente, dado que se considera que la inmunidad que tienen contra el virus está disminuída. Un extremo de la mala inmunidad frente al VPH lo consituyen los pacientes con epidermodisplasia verruciforme, que debido a una alteración genética presentan varias lesiones ocasionadas por VPH y un riesgo alto de cáncer de piel.
2. La segunda peculariedad radica en el hecho de que pueda hacerse evidente en zonas donde la piel ha sufrido algún traumatismo. Esto se conoce como fenómeno de Koebner, y hace que zonas sometidas a roce o traumatismos de repetición presenten verrugas más difíciles de tratar.
3. La tercera peculiaridad es que el VPH actúa como un virus con potencial oncogénico. Sabida es la relación con el cáncer de cuello uterino, pero también se la implicado en el riesgo de carcinomas epidermoides a nivel de pene, vulva y vagina, ano, cavidad oral y zona periungueal.

Dentro de la familia VPH existen varios genotipos que para simplificar se clasifican en virus de alto riesgo oncogénico (que a veces son los causantes de las verrugas genitales tanto en hombre como en mujer) y de bajo riesgo oncogénico (causan verrugas genitales y también verrugas vulgares por ejemplo en manos y pies).
La determinación del genotipo no se hace habitualmente.
Resulta más útil por ejemplo la realización de una citología del canal cervical de la mujer o del canal anal en varones con riesgo, para descartar cambios en las células de estas mucosas que marquen riesgo de cáncer a dicho nivel.
Los carcinomas de piel o mucosas tienen una apariencia clínica que permite sospecharlos, siendo preciso muchas veces la confirmación con la realización de una biopsia.
Dado el riesgo de diseminación del virus, las verrugas víricas pueden tratarse con múltiples métodos físicos (entre los que destaca la crioterapia) o químicos.
La aparición de verrugas genitales hace conveniente además descartar otras infecciones de transmisión sexual y la realización de citología en mujeres y hombres que tienen sexo con hombres.

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