Lugo, 7 de abril de 2021. Los especialistas auguran una primavera con una sintomatología más leve gracias al uso de las mascarillas y, de hecho, ya se ha apreciado una disminución en el consumo de antigripales y descongestivos en pacientes con alergia y asma. “Las FFP reducen hasta un 80 por ciento las partículas de pólenes y ácaros del polvo en aire inhalado por su elevada capacidad de filtración para los alérgenos”, explica Alejandro Veres, neumólogo de la Clínica Santo Domingo.

“Las infecciones víricas son las causas más frecuentes de agudización del asma y las mascarillas se han mostrado muy eficaces en evitarlas”, subraya el especialista, que rechaza la creencia popular de que con éstasse produzca insuficiencia respiratoria. “No es nuestra forma habitual de respiración, pero la sensación de falta de aire se debe al aumento de la respiración bucal o a la angustia que puede producir el llevarla”, afirma el especialista, que también hace referencia a un descenso en la carga asistencial en los servicios de Urgencias y en el consumo de medicamentos de rescate o de acción rápida como los broncodilatadores, por ejemplo.

Por otra parte, el Dr. Veres recuerda que no se ha comprobado que los asmáticos sean más susceptibles de sufrir una infección por coronavirus o que en éstos se agrave la enfermedad. “La European Respiratory Society (ERS) ha publicado un trabajo de pacientes hospitalizados por neumonía por COVID y no parece que la infección produzca más agudizaciones asmáticas ni que el asma provoque por sí mismo una mayor gravedad de la infección”, indica el especialista, que también cita el estudio de un equipo de investigadores del grupo de Neumología del VHIR, en Barcelona, en el que se habla de la posibilidad de que el asma incluso ejerza un efecto protector frente al coronavirus.

“Del mismo modo, el tratamiento del asma tampoco incrementa el riesgo de infección por COVID, pero sí lo aumenta el abandono del tratamiento asmático”, añade el especialista, que remarca que el asma se puede desencadenar y/o agravar por la exposición a un elevado número de factores ambientales (polen, moho, caspa animal, partes de insectos, sustancias químicas y sustancias irritantes como humo del tabaco, polvo, vapores de gasolina o diésel y cloro).

En el caso de las alergias, en Galicia la más frecuente es la provocada por el ácaro del polvo por una exposición en interiores de viviendas sobre todo húmedas y poco ventiladas. En segundo lugar se encuentran las alergias al polen de parietaria y gramíneas, que se encuentran en el exterior y frente a las cuales sí protege la mascarilla.

El uso generalizado de la mascarilla ha provocado un descenso de las infecciones y neumonías víricas, como la gripe, y también en las neumonías bacterianas, sobre todo en pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, precisa el Dr. Veres, que también ha notado un descenso en el número de crisis agudas entre estos pacientes. No obstante, precisa que “la causa más frecuente de neumonía bacteriana (neumococo) no se adquiere por contagio de persona a persona, por lo que no se puede prevenir con el uso de la mascarilla”.

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